23 ago. 2016

9 ago. 2016

Mau de las nubes

Hace un par de entradas atrás volví a escribir sobre Mr. Big. Mi amor de verano si contamos con que en este país siempre es verano. Yo siempre lo quiero. Desde que yo era solo una niña boba impresionada por él. Hasta hoy que la vida me ha pasado por las piedras, todavía...

Las noticias de esta semana no pintan bien para los negocios del aire. Este verano varias personas, incluyendo niños, han perdido la vida por ese afán que tenemos los humanos de ser aves. Un accidente de globo aerostático le cegó la vida a un grupo de 16 personas, incluyendo una pareja de recién casados. Un accidente le robó la suya a 2 jovencitos de 18 años en su primer salto desde un avión con paracaídas que nunca se abrieron. Y ayer, un niñito murió decapitado en Kansas en lo que el libro Guinness de Records mundiales ha calificado como el tobogan de agua más alto del mundo...

Por qué queremos ser aves? Por qué queremos retar nuestras limitaciones de esa manera tan nefasta. Es un esfuerzo subir, y al bajar no nos espera nada más que canserbero. Entonces, para qué subir?????


Pero quien quiere estar abajo?

Ciertamente no Mr. Big, o yo. Hace un mes me contactó para pedirme que habláramos. Yo accedí. Ahora estamos volando alto, haciendo planes, disfrutando de nuestra compañía. Entre esos planes, está casarnos en Noviembre. Tres meses. De miedo. Cuando empiezo a descender él activa el mechero...

Una vez rompí con él porque no tenía fe en nuestra relación. Todavía hoy, en medio de los planes no hago si no mirar hacia el suelo, a donde vamos a morir si no nos bajamos de esta altura ahora mismo...